Dante y Virgilio en el Infierno / Dante and Virgil in Hell (1850)
Ella no volvió durante meses. Estaba desesperado. Pasaba noches enteras dormitando de pie, frente a la ventana. Bebía café para no perderse un instante. Ansiaba la melena rizada, espalda pecosa, linda curvatura... Se fue transformando en un muerto viviente. Dormía poco, comía peor. Descuidó su higiene, dejó de relacionarse. Bajó a los infiernos. Y necesitó un amago de infarto para volver a raspar la superficie. El toque de la muerte, le devolvió a la vida. Y se quedó. Y volvió a escribir. Frenético. Para Cristina.
Tal vez sea una que se pira, o una que se inspira, o una que se tira. Y veo y juego y deseo y te sueño. Ya no seremos tú y yo como antaño, pero ¿te das cuénta de qué siempre somos tú y yo al cuadrado? Me animas, me respingas, y cuando escucho tu voz, el corazón se me desboca ¡y me dejas como loca! Y soy una cría que escribe rimas fáciles si te imagino, y no existe profundidad en lo nuestro porque sería un sinsentido. Y ahora que puedo ir a cualquier parte, me está prohibido conjugar verbos. Mientras que cuando los conjugaba, aquí estaba; atada. Y en este absurdo de novela aburrida, vuelves a mi vida. Tal vez sea una que se inspira, o una que se pira, pero está claro que no seré ya la que X se tira.
Ya no me queda ni un pelo de cuando estábamos juntos Ellos, han ido creciendo espontáneamente yo, he ido cortando por lo sano, ¡Menos mal¡ ya no queda ni uno solito… Y con ellos, se han marchado tus paranoias la locura de tus celos y tu mal carácter ¡Bienvenida nueva cabellera! He dicho adiós a las puntas estropeadas y al rubio oxígenado que tanto deseaste amor... lástima que a ti no haya vuelto a crecerte el pelo desde que no estamos juntos
Tenía los ojos color miel y el corazón dividido entre dos amores… o lo que ella consideraba dos amores, porque en realidad eran más… Ella sólo quería que la quisiesen – como todos queremos – pero quién le amaba, no era correspondido; el que la fallaba, salía mal parado; y aquel que intentaba hacer las cosas bien, siempre y digo siempre, cometía un paso en falso que le daba alas a ella para sentirse mal querida…
Con esta descripción podrían pensar que el color de sus ojos no es para nada relevante, pero estarían todos cometiendo un profundo error. El color de sus pupilas había atrapado a propios y a extraños, y poco a poco, se había hecho con el control de su vida. Porque ella, poseía el don de hechizar a los hombres con sólo una caída de párpados y el ligero aletear de sus pestañas; aunque, en esta altura de la película, aquello más que un regalo le parecía una maldición… la maldición de “nadie me quiere como yo quiero que me quieran”… la maldición de ser bella y atrapar a la presa antes de mostrarse tal cual era… porque seamos sinceros: ¿quién quiere conocer a una chica “simpática” e “interesante” que no muestra ningún encanto físico particular? Sin embargo, todo el mundo se quiere dejar seducir por la chica de los ojos color miel… garantizado
Con la segunda descripción, podrían ustedes también pensar que ella, tal cual era, tenía algún fallo garrafal que alejaba irremediablemente a los hombres de su lado, pero estarían de nuevo cometiendo un profundo error… ella era la heroína de su propia vida, consciente de que las princesas siempre sufren, de manera terrible, los vaivenes del corazón.
Ella vivía un mundo propio, paralelo al de sus amantes, y ajeno al de cualquiera.
Si con mis palabras, logro que ustedes comprendan minímamente a lady drama, tendré ganada mi batalla contra las palabras y habré entrado en el estadio de la empatía por la puerta grande...
Supongo que es lo que pasa cuando sales con alguien sólo por hacerte unas risas, que eso termina. Y si no sientes nada por esa persona en concreto empiezan a molestarte ciertos “detalles” que a otra persona pueden agradarle incluso, léase: llamar a todas horas del día, preguntar qué tal te ha ido, qué has hecho, dónde has estado… y todo empieza a molestar y a irritar, cuando quieres darte cuenta, todo lo que hace o dice está mal y te pasas más tiempo irritada que contenta… Llegados a este punto, lo mejor es dejarlo enseguida, porque la relación se convierte en una bomba de relojería que puede estallar en cualquier momento. También suceden estas cosas cuando lo que pasa en realidad es que estás enamorada de otra persona. Y si encima la otra persona tiene pareja y sabes que esta con ella en muchos momentos del día, tu mal humor y tu tristeza se incrementan por mil. Sientes el corazón aprisionado y estás angustiada. Es como si el puño de alguien te estuviese apretando el corazón y dejándolo libre de forma intermitente. Lo aprisiona con el objetivo de que tú sientas esa punzada dolorosa y lo suelta, el tiempo justo para seguir funcionando, para seguir viviendo… ¿Por qué duele tanto el amor? Tú quieres a esa persona incondicionalmente y se supone que quieres su felicidad. Sois amigos, aunque en la práctica eso sea mentira, porque a su pareja le molesta (lógicamente) que su novio quedé asiduamente con la ex para tomar café… y aún así, tu le quieres. Y aunque sabes que es normal que os distanciéis porque cada cual tiene su vida y la comparte con otra persona, sigue doliendo. Ves su coche aparcado fuera de una cafetería, y sabes que está dentro, con ella. Sabes que si atraviesas la puerta, podrás ponerle cara a tu fantasma. Pero también tienes la certeza de que sólo te harás más daño y que es mejor pasar de largo. Evitar ese encuentro en el que tú te conviertes en nada, y ella es su pareja. El amor es muy complicado. Hace año y medio aproximadamente estabas agobiada por haber llegado a un punto muerto en vuestra relación. Dudabas del amor que sentías hacia él: ¿es amor? ¿Solo es cariño acostumbrado? ¿Quiero pasar el resto de mi vida con él?... te debatías entre mil preguntas y al final resolviste, dolorosamente, dejarle. Dolorosamente sí, pero tampoco seamos hipócritas. En el declive de vuestra relación, también sentiste que podían gustarte otros chicos y que había que arriesgar para sentir otras emociones, ser valiente para dejar atrás la sensación de angustia y agobio Y lo hiciste.
Es curioso como tras año y medio de reflexiones, de distintas experiencias, de mil y un relaciones sin relacionarse siquiera… de pronto; todas tus dudas se disipan, y ves con claridad que aún sientes algo por él, que sientes que le quieres… Que no es fácil querer a alguien, porque no has amado después que a él, o al menos, no de esa forma incondicional, que el cariño no es lo mismo que el amor… y que antes no estabas preparada para lo que narices sea este sentimiento de pertenencia, pero que en este momento, sólo te importa el presente, porque de todas formas, el futuro no se le asegura a nadie, pues nadie va asegurado por la vida. Que tienes que vivirlo ya, porque el tiempo va pasando, y ahí se queda. Perdido, atrás. El caso es que ahora que lo tienes tan claro, te paras un momento a reflexionar y piensas: “ahora esta feliz con una chica, no puedo meterme en medio, no sé cuánto puedo ofrecerle yo que no le estén dando ya. Tengo que solucionar mis estudios, mi trabajo, mi vida… y una vez resueltas todas mis historias, ir directamente a por lo que realmente quiera” Y una vez más, lo haces.