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jueves, 12 de diciembre de 2013

Frenesí

Dante y Virgilio en el Infierno / Dante and Virgil in Hell (1850)























Ella no volvió durante meses. Estaba desesperado. Pasaba noches enteras dormitando de pie, frente a la ventana. Bebía café para no perderse un instante. Ansiaba la melena rizada, espalda pecosa, linda curvatura... Se fue transformando en un muerto viviente. Dormía poco, comía peor. Descuidó su higiene, dejó de relacionarse. Bajó a los infiernos. Y necesitó un amago de infarto para volver a raspar la superficie. El toque de la muerte, le devolvió a la vida. Y se quedó. Y volvió a escribir. Frenético. Para Cristina.

jueves, 8 de agosto de 2013

Pensó en Jorge Guillén


Imagen extraída de Internet






















Sólo había sentido aquel dolor revitalizante una vez;  Natalia. Insultantemente desafiante. Con falda prohibitiva y sin rastro de sostén. Otra rizosa que reía a carcajadas. Pero entonces, él tenía veinticuatro años y trataba de enseñar literatura. Ella, contaba dieciséis, y ninguna gana de aprender. Se pasó el curso mirando aquellos pezones altivos y recitando “Los amantes” – (…) Pero… - ¿Tú conmigo? – en cambio, Natalia, se lo pasó mirando distraída hacia la ventana…  Y es que ni ella, ni nadie, imaginaban que el Profesor ponía su cara y su cuerpo en cada chica con la que se acostaba. Dejó que copiase en los exámenes para asegurarse de que se iría. O para que se fijase en él, lo cual, jamás sucedió. Sufrió, vaya si sufrió… se sintió sucio, rechazado, dolorido e incluso asqueado... Hasta que al fin, tras varios novios adolescentes, Natalia se esfumó del Instituto y no volvió a verla, salvo en algún sueño de vigilia. Pensó en Jorge Guillén al escribir aquel poema. Un universo perfecto, donde poder fundir a la amada con el paisaje...
Cristina, tardó trece días exactos en colocar su nombre en el rellano. “CRISTINA MONTES – 3º A”. Para entonces, ya era la de la risa sonora que traspasa paredes; anfitriona de paella los miércoles; la rizosa que no utiliza secador y jamás cierra una ventana; morena salerosa que escucha y canta a Sabina… Cristina de noche y Cristina de día. Cristina…