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viernes, 7 de marzo de 2014

"Las sin miedo"




Imagen: Manifestación Tren de la Libertad 1F de 2014 (Madrid)


























Hoy, #8M, es el Día Internacional de las Mujeres y pienso, que este año, se lo quiero dedicar (y se lo dedico) a muchas #mujeres. Se lo dedico a las mujeres que hablan alto y claro y que se repiten hasta la saciedad para hacerse oír. Estas mujeres, no tienen miedo de decir ni dejar por escrito lo que piensan, su argumento es sólido, no ondea con el viento. Son "Las sin miedo". Como el famoso Juan que no tenía miedo a nada y salía de casa dispuesto a conocerlo ¿Recordáis? Se encontraba con personajes aterradorxs, pero no sentía miedo. Sin embargo, al final lo conoce con algo que no debía suceder y le coge por sorpresa: un jarro de agua fría mientras duerme. 

El pasado año, un jarro de agua fría cayó el 20 de diciembre. Y desde 2011, hay otra jarra sin revisar, derramando gotita a gotita sobre nuestras cabezas, (esperamos que desde ayer gotee menos). Y todos los años, caen jarras heladas todos los meses que nos recuerdan que eso de la Igualdad, el Machismo o la Violencia Patriarcal, son términos vigentes un 8 de Marzo más (Sí, me refiero a los asesinatos) Y en realidad, también me quiero referir a muchas cosas más, porque llega el momento en que una piensa que de lo que no se habla, no existe. Pero para eso, están los 364 días del año restantes. Hoy, feliz Día Internacional de las Mujeres, y GRACIAS.

martes, 2 de abril de 2013

Un mal año



Imagen: Felix Revello de Toro - http://revello-de-toro.blogspot.com.es/2012/12/tres-hermanas.html





















 

Salí a respirar un poco de aire fresco. Me senté en un incómodo banco de piedra y fijé la mirada en la bonita panorámica que se vislumbraba tras las nubes. Me mantuve así un buen rato y sentí cierto alivio. Giré la cabeza y encontré a mi hermana sentada a mi lado. Empezó a hablar sin haber mediado palabra entre nosotras.
-          El día que naciste, Tío me llevó al Hospital a conocerte. Eras tan blanquita y redondita que me enamoré de ti a primera vista… Todos hablaban a la vez y yo no podía dejar de mirarte. La abuela y el abuelo se marcharon antes. Y allí nos quedamos los cuatro. Supongo que papa estaba en la cafetería.
Como ya sabes, papa y yo encontramos a mama tirada en el suelo el día anterior. Nos asustamos mucho y papa fue a casa de la vecina para llamar a Urgencias…
-           ¡¿Por qué me estás contando todo esto Silvia?! – interrumpí bruscamente.
-       Déjame terminar… Te lo cuento porque hay cosas que no sabes y necesito compartir ¿Puedo?
-       Claro… – balbuceé avergonzada – Tienes mucha más paciencia que yo. Perdona… - Mi hermana Silvia está entre las mejores personas que conozco. Probablemente la primera. Asentí mientras me acariciaba el brazo. Apenas recordaba el enfado que me hizo salir a tomar aire.
-          No pasa nada, pero si no te lo cuento todo del tirón creo que no podré contártelo nunca… - aquello me puso en alerta y comencé a prestar atención en serio –  papa corrió a casa de Menchu para llamar a Urgencias y yo me quedé al lado de mama. Tenía nueve años y no sabía que hacer, pero mi instinto hizo que le agarrase la mano y le apartase el pelo de la cara. Me sentía culpable porque estaba allí sola…
Aquella tarde mama no me llamó por la ventana para subir a merendar y cuando todos los niños abandonaron el patio piqué y piqué al telefonillo pero nadie contestó. Entonces busqué a papa en el bar de la esquina. Le conté que mama no estaba en casa y se tomó un vino mientras yo miraba a los mayores jugar a las tragaperras. Me quejé porque tenía hambre y él se quejó porque su mujer no me había dado el bocadillo. Subimos a casa y allí estaba mama… Por suerte, en el Hospital le practicaron una cesárea de urgencia y las dos os recuperasteis. Escuché contar que mama había sufrido una subida de tensión y que deberían prestarle mucha atención en el Hospital durante unos días. Ahora sé que mama sufrió una pre-eclampsia, pero no he estudiado Ginecología para dar con el diagnóstico. Cualquier persona un poco inquieta puede consultar en internet los riesgos de un embarazo... – esbozo una ligera sonrisa – Tú ya naciste luchadora. Y por suerte, mama decidió no tener más hijos.
Mientras te miraba, Tío le habló a mama en voz alta. No recuerdo lo que dijo, pero sí recuerdo el tono malhumorado en que lo dijo. Se le empezó a hinchar una vena del lado izquierdo del cuello y salió de la habitación. Entonces mama me llamó a su lado. Me dio un billete de mil pesetas y me pidió que bajase a cambiarlo al Quiosco del Hospital. Me dijo que lo hiciese rápido y sin que me viese nadie. Estaba muy nerviosa y yo estaba asustada por la vena de Tío y por la rapidez con la que hablaba mama. Intentó calmarme. Dijo que no pasaba nada, que era una especie de juego al que Tío no quería jugar. Dijo que necesitaba que yo hiciese aquello como una niña mayor. Me repitió las instrucciones rápidamente tres veces y me hizo repetirlas antes de dejarme ir; debía bajar a la cafetería y pedir cambio del billete de mil pesetas. Una moneda de quinientas y el resto, en cinco monedas de cien. Cuando llegase a la habitación, mama me diría que le acercase el bolso de la taquilla. Yo, debía colar doscientas pesetas dentro antes de entregárselo. La moneda de quinientas y las otras tres monedas de cien, se tenían que quedar metidas en mi mochila del cole y llevarlas a casa de la abuela. Me repitió varias veces que era una niña muy lista y responsable que seguro que lo haría muy bien. También me hizo prometer que nunca se lo contaría a nadie, especialmente a Tío y a papa. Me dio un beso y me dejo ir. Aquel encargo me hizo sentir importante y bajé repitiendo las instrucciones en voz baja. Cambié el billete sin problemas y volví a la habitación. Me sentía muy orgullosa de mi misma. Tío hablaba con papa y seguía con la vena hinchada. Aquella escena daba miedo, pero se calló cuando yo entré. Tú estabas en brazos de mama y ella me guiñó un ojo y me pidió que le acercase el bolso de la taquilla. El corazón me latía como nunca pero lo cumplí todo al dedillo. Estaba tan contenta por la misión que empezaba a pensar que me gustaría poder contar lo bien que lo había hecho… pero entonces papa se molestó cuando mama sacó las doscientas pesetas y Tío dijo que era hora de irnos. ¿Comprendes lo qué te estoy contado?
-          Sí… creo que sí – le agarré la mano.
-         Aquella noche dormí en casa de los abuelos y escuché algunas conversaciones. La abuela reñía a Tío y repetía que mama lo estaba haciendo bien. Tío tenía la vena a punto de explotar.
-         "Es un acuerdo que han hecho y tú no puedes meterte – sentenciaba la abuela – Él no puede hacerlo sólo y tú hermana le está ayudando. El matrimonio no son sólo cosas bonitas Alfonso. Hay que estar a las duras y a las maduras ¿Crees que yo no he ayudado nunca a tu padre? ¡Tú no puedes entenderlo! – La vena de Tío palpitaba – No te metas donde no te llaman. ¡Vamos a celebrar que las dos están bien y se acabó el tema!" – Tío cruzó la habitación con el ceño fruncido y salió de casa dando un portazo.
Aquella noche, guardé las ochocientas pesetas debajo de la almohada. Supongo que la abuela las encontró porque no volví a verlas. Mama tampoco me preguntó por ellas. Y se me olvidaron por completo - Silvia calló durante unos segundos y cogió aire varias veces. Mis estudios de Psicología tampoco eran imprescindibles para entender  lo que me estaba contando.
-          Al día siguiente – continúo de manera más pausada – Tío vino a buscarme y me llevaba a pasar unos días a su casa. Recuerdo días especiales. Como las temporadas que pasábamos allí en verano ¿Recuerdas? Por las noches, durante el baño, jugábamos a las peluquerías. Él me enjabonaba el pelo y yo le contaba lo que había hecho en el cole o con quién había estado jugando en el recreo. Algunos días me hizo preguntas sobre mama. Otros; sobre papa. Y yo contesté a todas. Me hacía sentir especialmente segura. La última noche, Tío estaba triste y me hizo prometer que si alguna vez veía algo que me pareciese extraño o me asustase, buscaría un teléfono y le llamaría rápidamente. Por eso… - le costaba hablar y le apreté la mano - Supongo que aquel instinto me hizo llamarle primero, yo te protegía a ti y él lo hacia conmigo - Las dos llorábamos ¿Aquel dato me había enfadado apenas media hora antes? No, no estaba enfadada con mi hermana.

Aquella noche, continuamos en el Tanatorio velando el cuerpo de mama y al día siguiente, la enterramos. Era una persona creyente pero aún no había dispuesto nada al respecto. No dudamos de que lo hubiera querido así.
Sé que a mi padre lo incineraron, pero ni mi hermana ni yo reclamamos las cenizas. Tampoco acudimos al sepelio.
Mi madre; María Luisa Castro Ortega, paso a ser la Víctima número 56 de aquel fatídico año. Ya han pasado dos y Silvia y yo cada vez compartimos más “aventuras secretas” de nuestra infancia.
De vez en cuando “la visito”, aunque me cuesta creer que esté en cualquier otro sitio. Un más allá, un cielo o un limbo de almas. Me gustaría creer, pero no creo. Debería estar aquí. Y entonces, volveríamos a ella. Tres contra uno. Pero ella no lo permitiría. Nunca lo permitió.
La abuela llora desconsolada y al abuelo se lo llevan los demonios más que nunca. Tío, sigue siendo la persona más importante en la vida de Silvia. Y Silvia, continúa siendo la mejor persona y hermana que siempre he tenido en la mía.
Mama, descansa en paz.

domingo, 25 de noviembre de 2012

25N Día Internacional contra la Violencia Machista y por la Igualdad

Hace unos días veía una película de Julia Roberts titulada "La sonrisa de mona lisa". La película transcurre en Inglaterra durante los años 50 y narra la historia de una profesora californiana, de ideas liberales que según la carátula intenta "En un mundo que les decía cómo pensar, ella les enseñaría a vivir". Este, es un pequeño fragmento que quiero compartir con todas las personas asiduas a mi blog. Luces, cámara, acción!

http://youtu.be/uChUq3nOgFM

Dicha escena termina con la rendición de la profesora ante sus alumnas, "(...) habéis ganado. Las mujeres más inteligentes del país... no me había dado cuenta de que, al exigiros dedicación, estaba desafiando... ¿qué decía? - refiriéndose a la carta - ¿qué decía? - lee - el papel para el que habéis nacido. ¿Es cierto? ¿El papel para el qué habéis nacido?
Y tras esto, silencio sepulcral.

Una podría pensar que se trata de una exageración citar dicha peli en pleno siglo XXI, en el año 2012. Las mujeres estudiamos, conciliamos vida familiar y laboral, elegimos ser madres y esposas, mantenemos conversaciones de diversa índole, luchamos por aquello que creemos, ocupamos puestos de relevancia... etc. Pero, de repente, sin  previo aviso, ¡oh sorpresa! Aprobado por una Ministra, nada más y nada menos, me encuentro el otro día con el siguiente cartel distribuido por el Ministerio de Salud, Servicios Sociales e IGUALDAD.





















Y rápidamente, cual flashazo, acude a mi mente la película de Julia Roberts y los carteles que ella enseña a sus alumnas y la frase que pronuncia "¿qué será lo que vean los eruditos del futuro cuándo nos estudien?"... Aquí tenéis una muestra. Que cada persona juzge y extraiga sus propias valoraciones. A mi me gustaría que estudiasen la lucha y la reivindicación de todas las personas por la erradicación de los malos tratos y por la Igualdad; no esto.

Personalmente, me muero de la pena cada vez que una mujer es asesinada supuestamente "por el hombre que más la quería". Me horrorizan los malos tratos. Y tiemblo cuando leo estadísticas sobre mujeres jóvenes que los soportan. Niñas de apenas 16 o 19 años que soportan el control y la humillación como si se tratase de un juego de pareja, que te dicen a la cara en los talleres de Prevención (las que menos afortunadamente) "Pero... ¿si te llama 20 veces al día al móvil es porqué le importas verdad?" y chicos adolescentes (y no tan adolescentes, porque este año he trabajado con chicos jóvenes de 25 años) que te siguen diciendo aquello de "yo no estoy en contra de los escotes, ¡si a mí me encantan! pero si fuese mi novia no me gustaría que los llevase, porque mis amigos la miran ¿sabe?" y etc etc..
Cómo leí hace tiempo en "Ni putas ni sumisas" (obra que recomiendo de Famela Amara en colaboración con Sylvia Zappi) y anoté of course: "Para preparar el complicado terreno en que habremos de movernos sólo nos queda un recurso, la educación [...] Lo que el feminismo puede aportar en este momento decisivo de la globalización es el recordatorio constante de los valores básicos y la capacidad que tienen las prácticas igualitarias para deflactar los fundamentalismos [...] la educación que como se ha dicho es un derecho, es también en los últimos tiempos un deber: las familias pueden ser vigiladas por el Estado para que cumplan con él [...]"

Escrito todo esto, me gustaría terminar con una reflexión personal acerca de las microviolencias, conocidas también como micromachismos. ¿Qué son? Pues ni más ni menos que pequeños, casi imperceptibles contoles y abusos de poder, cuasi  normalizados que los varones ejecutan permanentemente. Son hábiles artes de dominio que restringen reiteradamente el poder personal, la autonomía y el equilibrio psíquico de las mujeres, atentando contra la democratización de las relaciones. Dada su invisibilidad se ejercen generalmente con toda impunidad.
Para aquellas personas que se rasgan las vestiduras cuando hablo sobre feminismo y machismo, quiero dejar claro algo; esto no me lo invento yo, sino que me documento y estudio sobre la Violencia Machista, podéis encontrar más información en la publicación "La Violencia contra las mujeres. Prevención y detección" de las Directoras Consue Ruiz-Jarabo Quemada y Pilar Blanco Prieto (a la que tuve oportunidad de conocer en persona en el curso de PAJEPS, en Madrid, junto a un montón de compañer@s y profesionales maravillos@s...)
Volviendo a los micromachismos os pondré ejemplos; los hombres, por el hecho de serlo, tienen más derecho a la tener la razón, al uso de su tiempo libre y su espacio, a desimplicarse de las táreas domésticas y a la libertad. En detrimento de nuestros mismos derechos y nuestro aumento de disponibilidad total y RESPONSABILIDAD.
No es tan simple como yo lo he planteado aquí, pero para indagar tenéis distintas publicaciones, no mi blog. Yo no tengo la razón absoluta en nada y desgraciadamente, siendo sincera, he visto y vivido demasiadas injusticias, machismos y micromachismos a lo largo de mi vida. Cuando eres pequeña, lo vives de una forma, siendo adolescente de otra muy distinta y ahora, siendo adulta, te vas dando cuenta de más y más situaciones que las mujeres debemos afrontar pero necesitamos que los hombres se impliquen en esta lucha porque al final, es una lucha de LAS PERSONAS contra los malos tratos y la Igualdad. Y TODAS LAS PERSONAS perdemos cuando se ejecuta un maltrato. Y TODAS LAS PERSONAS perdemos cuando se comete una injusticia y se perpetúa la desigualdad.

Os deseo un Feliz Día Internacional contra la Violencia Machista y por la Igualdad. Un feliz domingo al fin y al cabo porque todos los días deberían ser este día. Y os pido algo. Si os suena haber vivido o haber contemplado algún tipo de machismo o micromachismo cercano, gritad SI en mi muro. Porque hacer invisibles las situaciones, lejos de solucionarlas, las empeora. De esta forma, seguiremos en la lucha de algo que sí existe.
Mararía